El viaje, la distancia, el tiempo.

El mes pasado vi el film ‘Sans Soleil’ (1983), de Chris Marker; es un travelogue, que significaría algo así como documental o diario de viaje. El film es una meditación personalísima sobre el registro de la memoria y la perspectiva de las distancias entre lugares remotos y su proximidad a través del tiempo. El director construye una especie de poética de viaje, en forma de ensayo pictográfico, narrada con voz en off desde la mirada contemplativa que emula a Shōnagon con su ‘Libro de la almohada’, en su fragmentariedad y su obsesión por el detalle y las listas, por el registro y la observación decantados en un mapa de sentidos que contrasta lugares y experiencias en la contemporaneidad de los 80’s.

📸 LM / AI

Cuando estoy de viaje suelo extrañar la cotidianidad de estar entre mis libros y la facilidad de tenerlos al alcance de mis manos; suelo pensar en el lugar exacto donde dejé alguno o en la cantidad de hojas que me faltó leer para acabar otro. Pasa lo mismo con los textos que estoy escribiendo. Entonces, en un juego aspie, el viaje se convierte en un espacio-reto donde poder escribir sobre lo que mis ojos y mis pies van leyendo mientras aterrizo en ciudades que nunca he visto y hago transbordos entre trenes que certeramente no van despacio. Digo que es un juego y que es un reto porque ¿a quién se le ocurre despegar los ojos de todos estos hermosos parajes apenas descubiertos, para escribir? Pues a mí. No es algo que se hace muy bien… los sentidos intentan adaptarse a nuevos lenguajes y nuevos sabores; a ritmos apresurados y moradas cambiantes; hay aromas, colores y texturas que no son habituales. Es un ‘cambiar la calma de la lectura’ por el ‘aprendizaje vertiginoso del viaje’ me digo… no para engañarme, para adaptarme.

📸 LM / AI

Así que voy a intentar hacer lo de ‘Sans Soleil’, un pequeño registro de viaje como ensayo pictográfico, a mi modo muy rudimentario y en la premura de esos pequeños espacios en los que escribir se torne factible… algo así como las postales del último viaje a México, esta vez desde Europa. Sé que tengo posts pendientes, el blog, las reflexiones sobre films y los eventos… habrá tiempo antes de que acabe el dm25.

📸 LM / AI

Los viajes suelen poner en perspectiva el proyecto de vida. La distancia, entre los lugares del viaje y el hogar, suele ordenar un poco el caos que a veces es un cerebro. Yo también soy fanática de las listas y el detalle, y aunque no llegué a amar particularmente el libro de Shōnagon, sí pude apreciar entre sus páginas la profundidad que son capaces de transmitir los pasajes a modo de mapas de sentidos y la fragmentariedad que en realidad dibuja inmensas ideas a través de descripciones sutiles y pequeñas.

La observación es otra forma de lectura, y su registro fragmentario, como diría Marker en su ‘Sans Soleil’: “Una lista de cosas que hacen latir el corazón… para otorgarlas o para borrarlas.”

📷 LM / AI

___________

‘Sans Soleil’ film reflection: Travelogue. A deeply personal meditation on the record of memory and on the perspective of distances—between remote places and their proximity across time. A poetics of travel in the form of a pictorial essay, narrated in voice-over from the contemplative gaze that echoes Shōnagon’s Pillow Book, in its fragmentariness and its obsession with detail and lists, with recording and observing distilled into a map of senses that contrasts places and experiences in the contemporaneity of the 1980s. “List of things that quicken the heart… to grant them or to erase them.”

📸 LM / AI